Minorista, mayorista, suscripción y mostrador: un catálogo
Clientes distintos, precios distintos, un catálogo y una sola cifra de stock.
Pocos comercios venden de una sola forma. Está la tienda, y luego está el cliente profesional que se lleva cuarenta, el pedido mensual recurrente, el puesto del mercadillo del fin de semana.
La respuesta habitual es un sistema para cada caso, y el resultado habitual son varias cifras de stock que se contradicen.
Venta al por mayor
Un precio mayorista no es un porcentaje sobre el precio de venta al público. Se negocia, varía según el cliente y a menudo según el producto para el mismo cliente. Por eso son precios y no descuentos: así una promoción minorista no puede sumarse por accidente a una tarifa negociada.
Suscripciones
Un pedido recurrente tiene otra forma: una cadencia, pausas, saltos, regalos, y el cliente espera gestionar todo eso por su cuenta en lugar de escribirle.
Punto de venta
Un mostrador, un puesto o una barra de atención profesional vende del mismo stock que la web. Si no, está llevando dos negocios que comparten nombre.
Por qué el catálogo compartido es la clave
Un pedido mayorista de cuarenta unidades descuenta de la misma cifra que un pedido web de una y que una venta en caja. No hay cuadre al final del día porque no hay nada separado que cuadrar.
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One catalogue, every channel
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